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Los movimientos de varones

Luis Bonino Méndez
Tomado de: Los varones ante el problema de la igualdad con las mujeres, en Lomas, C. (Ed) ¿Todos los hombres son iguales? Identidad masculina y cambios sociales. (2002) Barcelona: Paidós (en prensa)

Los movimientos de varones Luis Bonino Méndez Tomado de: Los varones ante el problema de la igualdad con las mujeres, en Lomas, C. (Ed) ¿Todos los hombres son iguales? Identidad masculina y cambios sociales. (2002) Barcelona: Paidós (en prensa) Desde los últimos 20 años se está impulsando, por parte de los varones de varios países occidentales desarrollados (especialmente los escandinavos, EEUU, UK, Australia, Canadá, Francia e incipientemente España), una serie de actividades organizadas, luchas y reivindicaciones que tienen a la masculinidad como tema principal. A dichas actividades se las que se ha dado en llamar "políticas de la masculinidad" en los ambientes académicos, y "movimientos" en el lenguaje popular1. Con este último nombre las designaremos en este artículo.
Casi ninguno de estas prácticas considera a la masculinidad como algo garantizado y natural, sino algo a transformar o conservar, algo que hay que defender o por lo que hay que luchar. Todas intentan dar respuesta a las preguntas ¿qué es ser un hombre hoy? y ¿qué derechos nos corresponden a los hombres hoy? Y todas también, directa o indirectamente, intentan ser una respuesta -grupal en este caso- al desafío que suponen los avances y cambios de las mujeres y el feminismo.
En todos los países en los que existen estos movimientos, solo un pequeño porcentaje de varones participa activamente en ellos, siendo en cambio el gran porcentaje masculino integrante de la amplia “mayoría silenciosa” cuyas voces sólo pueden escucharse en investigaciones sociológicas como las antes descriptas.
A pesar de su pequeña amplitud estas actividades tienen gran importancia por varias razones: porque se están desarrollando en diversos ámbitos formadores de opinión y teoría, -tanto en el terreno sociopolítico, asociacionista, académico, asistencial o educativo-, porque pese a haber comenzado en el primer mundo se están difundiendo ya en los países en transición y subdesarrollados, porque representan claramente la variedad de respuestas de los varones a las demandas de las mujeres, y porque se divulgan con fuerza a través de los medios de comunicación y publicaciones, utilizando especialmente Internet como modo global de difusión.

De acuerdo a sus diversas concepciones y abordajes respecto a la masculinidad y al "desafío" femenino, se pueden diferenciar actualmente al menos cinco movimientos de varones, que representan otras tantas formas de posicionamiento masculino frente a los cambios de las mujeres y frente al feminismo. Algunos son movimientos de oposición a la igualdad intergenérica que canalizan el resentimiento masculino ante el desplazamiento de lugares hegemónicos, intentando la restauración o reivindicación de la masculinidad hegemónica. Y otros son resistenciales y contrahegemónicos, e intentan el desmantelamiento de la dominación masculina sobre las mujeres y otros varones "feminizados": A ellos se puede agregar un movimiento formado por varones pero también por mujeres, que es sobre todo mediático, y que está dedicado a la creación y difusión de nuevos modelos sociales masculinos.

-EL MOVIMIENTO MITOPOÉTICO

Este movimiento tuvo su apogeo a principios de la década de los 90. Con un alto contenido espiritualista y naturalista, surgió en EEUU a finales de los años 80, coincidiendo con la época conservadora del presidente Reagan, y con la aparición en la sociedades anglosajonas de reacciones de rechazo al avance de los 70 en las luchas de las mujeres por la igualdad.
Liderado en sus inicios por el poeta Robert Bly, este movimiento está formado principalmente por varones blancos heterosexuales, de clase media, muchos frustrados por la falta de éxito laboral o social para el que estaban socializados, e insatisfechos ante la crisis del poder de los varones. Estos varones responden a lo que perciben como erosión del patriarcado doméstico -la autoridad masculina en el hogar-, reivindicando espacios "naturales" o míticos donde puedan experimentar su poder, dado que sienten que ya no lo pueden ejercer en otras esferas. Gran parte de sus actividades derivan de propiciar un trabajo introspectivo para reencontrar, según sus postulados, "la energía masculina" en estos tiempos de "ausencia del padre", "poderío de la madre" y "feminización de los varones". Dichas actividades, realizadas principalmente a través de grupos de fin de semana, dan gran relieve a los ritos de iniciación masculina y a la figura del mentor (Bly, 1990; Fisher, 1990; Moore y Gilette, 1991). Estos grupos han congregado a miles de varones en los últimos 15 años, permitiendo una considerable apertura y apoyo mutuo a muchos de ellos, encorsetados en el rol de proveedor tradicional y aislados emocionalmente.

Su auge en su país de origen –especialmente luego de la publicación del libro Iron John (Bly 1990)- puede entenderse en gran parte teniendo en cuenta el alto nivel de religiosidad y asociacionismo norteamericano, el primero poco comprensible en Europa. En otros países con fuerte tradición psicologista y grupalista, como Brasil y Argentina, también ha tenido bastante difusión. En España han surgido algunos grupos con estas ideas, sobre todo alrededor de las terapias gestálticas, pero no han tenido mucho desarrollo
Quienes pertenecen a este movimiento no se oponen a los cambios de las mujeres pero tampoco los apoyan, recelando frecuentemente de ellas, a quienes se ve como "poderosas" y eventualmente peligrosas. Cercanos en sus ideas a las perspectivas feministas de la diferencia, no se ocupan de los problemas de las desigualdades, avalan muchos aspectos de los roles tradicionales y están, en general, alejados de los ambientes académicos.

-EL MOVIMIENTO POR LOS DERECHOS DE LOS HOMBRES ( “MEN'S RIGHTS”)
En este movimiento se entremezclan grupos de varones defensores de derechos igualitarios con otros antifeministas, defensores de derechos patriarcales. Comenzaron a aparecer a la luz pública primero en EEUU y luego en Europa a partir de fines de los años 80, alertados por lo que consideraban el aumento de situaciones sociales favorables a las mujeres y adversas hacia ellos.
-Un primer tipo de los grupos que conforman este movimiento son los que están formados por varones centrados en llamar la atención sobre sus derechos descuidados por las leyes.
Algunos de ellos parten de la idea de que "la masculinidad tradicional es un factor de riesgo para la salud". Aquí se pueden mencionar a quienes luchan por la jerarquización de la prevención de los cánceres de testículo y próstata, o contra la circuncisión, contra los desgastes de la salud de los varones proveedores .
Otros, defensores de las "nuevas paternidades", proclaman el derecho de los padres a estar en casa. Los grupos de "padres en casa" -tales como Slowlane en EEUU o APAMATS en España-, y los que reclaman en Europa por la licencia por paternidad son ejemplo de ellos.
Muchos de estos grupos están aliados a las mujeres y a favor de sus luchas y avances hacia la igualdad.

-Un segundo tipo de grupos de este movimiento –la mayoría-, están integrados por quienes dicen que "las mujeres han ido demasiado lejos" discriminándolos en sus avances, abusando de sus derechos, o considerando que las leyes actuales generan situaciones que los desfavorecen ( jubilarse más tarde que las mujeres, no ser beneficiarios de planes de acción positiva como ellas, etc.). Critican a las mujeres y sus avances porque están quitando poder a los varones y por ello frecuentemente se oponen a algunos avances femeninos y a los actuales planes de igualdad, porque dejan de lado o van contra los "derechos masculinos". Gran parte de su energía está puesta en la crítica al feminismo, al que algunos llaman feminazismo u hembrismo cuando lo sienten "radical", y al que acusan de crear una atmósfera cultural antimasculina. Nombres como FREE o NCFM en EEUU, representan esta corriente, en la que algunos de sus líderes son ex antisexistas de los años 70.
Muchos de sus integrantes pueden ser identificados como antifeministas progresistas o "victimas" del feminismo, ya que jerarquizan en sus discursos la igualdad pero también su creencia en un "complot" del feminismo para acorralar a los varones: dicen que él monopoliza los estudios de género en las universidades, esconde que las mujeres son tan o más violentas que los varones, o minimiza que los varones se responsabilizan en el hogar.
En Europa , hasta hace poco este segundo tipo de grupos casi no existía, pero varones con estas ideas comienzan a surgir en los medios criticando y cuestionando los planes contra la violencia de género porque pone el énfasis en la violencia masculina hacia las mujeres e ignora la violencia femenina, que según dicen, es tan frecuente como la masculina. También otros varones con estas ideas están comenzando a "bombardear" por Internet a grupos de discusión que se dedican a promover la lucha contra la violencia contra las mujeres. Finalmente existen otros que tienen su propia página en la red, tales como Amen irlandés (ayuda a varones maltratados) o los españoles hombres-discriminados y mandefender, caracterizados por el anonimato de sus integrantes.

-Finalmente, existe un tercer tipo de grupos dentro de este movimiento: los que quieren defender "los derechos de los padres" ("father's rights"). Están constituidos por varones-padres divorciados o separados de parejas matrimoniales o de hecho, que reclaman contra los obstáculos legales que limitan el ejercicio de su paternidad, especialmente contra la mayor consideración de las leyes de familia para con la madre y el balance a favor de ellas en las leyes de custodia. Desean también proteger a l@s hi@s de los daños que provocan en ell@s los divorcios y el alejamiento de los padres.
En muchos países europeos y en EEUU, este tipo de grupos son los que más han aumentado su número, su activismo social y su presencia en Internet, en los últimos cinco años llegando incluso a federarse, y desplazando al movimiento mitopoético, hegemónico a mediados de los 90. Estos grupos comienzan a ser escuchados por las instituciones gubernamentales, dentro de las cuales ha surgido un interesante debate sobre los derechos/deberes de los padres (Popay, 1998)
Algunos de estos grupos de padres son antifeministas, y proclaman defender a l@s niñ@s que son "víctimas de la ideología feminista" y entre otras actividades se están dedicando a intentar visibilizar las que llaman "mentiras y manipulaciones de las mujeres" para quedarse con l@s hij@s luego de la separación, así como los "falsos recuerdos" de abuso sexual que dicen que l@s niñ@s relatan en las denuncias que realizan sus ex-mujeres contra ellos. A su vez, algunos de ellos son denunciados por las organizaciones feministas, que los acusan de defender incondicionalmente a los padres, acogiendo en su seno a maltratadores, abusadores sexuales, a quienes no pagan pensiones alimenticias, y hasta a secuestradores de sus hij@s. En España, ejemplo de estos grupos antifeministas es el grupo madrileño Padres e hijos, integrado en el europeo "feminismo en el banquillo" .

- FUNDAMENTALISMO MASCULINO
Este movimiento no existe autodesignado como tal por quienes siguen su ideología, pero podemos incluir en él a una serie de grupos que tienen una retórica de afirmación, reivindicación, o restauración extremista de la masculinidad tradicional. La idea que los aglutina es que se oponen drásticamente a los cambios de las mujeres que pongan en peligro la distribución tradicional del poder entre mujeres y varones y los roles tradicionales, y/o a la jerarquización social de otros varones que representen versiones "deformadas", peligrosas o "feminizadas" del varón tradicional (varones igualitarios, negros, inmigrantes, homosexuales, judíos, varones "blandos").
Algunos de estos grupos son espiritualistas y están formados por varones tradicionalistas que defienden e intentan recuperar los lugares del varón como padre-autoridad y proveedor y el de la mujer como madre/ama de casa. Son grupos de "refundación conservadora", se interesan en imponer el simbolismo de la complementariedad, y participan de las ideas de la derecha radical norteamericana y europea.
Desarrollan su actividad especialmente en EEUU, y en algunos países europeos (UK especialmente), han sido protagonistas principales del llamado "backlash" (Faludi,1991) y han incrementado en los últimos años su actividad contra los avances de las mujeres, a través de la creación de grupos espiritualistas antiabortistas o de "defensa del macho". En el primer país, grupos tales como Promise Keepers o la Coalición Cristiana han protagonizando manifestaciones multitudinarias en muchas ciudades en los últimos cinco años, y sus actividades públicas están aumentando desde la presidencia en ese país del republicano Bush, Jr. y de los atentados del 11 de septiembre.
En Europa este tipo de grupos se están haciendo presente actualmente a través de colectivos de inmigrantes islámicos de países en los que las mujeres tienen un rol subordinado, y que al acceder a sus nuevos países de residencia, intentan seguir limitando a las mujeres a su rol tradicional, e impiden a sus descendientes emanciparse.

Otros grupos representantes del fundamentalismo masculino son algunos grupos racistas o xenófobos, que defienden un proyecto político de reafirmación de la supremacía masculina (blanca, heterosexual o nacionalista), con exaltación de los valores tradicionales de la violencia y la superioridad. Tienen un discurso de odio que recoge la insatisfacción de muchos varones que perdieron poder recientemente o que están en la periferia de la integración social. Reclutan varones problematizando a otros que no son como ellos (negros, gays, inmigrantes, judíos) construyéndolos como negativos y colocan a las mujeres como inferiores a defender o atacar según pertenezcan o no a su grupo. Sintiéndose representantes de Dios o de la Patria, se sienten con derecho a todo y enorgulleciéndose de lo que hacen. En varios países europeos la ultraderecha, y en España algunos de los grupos de varones que protagonizaron los episodios anti-inmigrantes de El Ejido son una buena muestra de este fundamentalismo supremacista. (Kimmel,1998).

Se puede incluir también en este movimiento a una serie de prácticas u organizaciones sociales, que si bien no están conformadas para defender específicamente a los varones u oponerse a las mujeres, promueven los aspectos violentos de la masculinidad dominante o defienden la monopólica autoridad masculina, tales como ciertos grupos que fomentan el uso de la violencia contra los "menos hombres", los inmigrantes o las mujeres y niñ@s (jóvenes ultras, neonazis, bandas callejeras violentas, etc.), otros grupos cuya consigna es "tradición-familia y propiedad", ciertos lobbies (de armas, militaristas), o grupos religiosos que impiden a la mujer el ingreso a determinados ámbitos.

-EL MOVIMIENTO ANTISEXISTA , O PROFEMINISTA
Es un movimiento de crítica y desconstrucción de la masculinidad tradicional hegemónica, que surgió en los países anglosajones y escandinavos a principios de los años 70, asociado a los movimientos por los derechos civiles. Desde mediados de los noventa sus integrantes suelen denominarse "profeministas", designación que ha promovido debate, pero que se ha impuesto en el discurso social del nuevo siglo para nombrar a quienes lo integran . Está constituido en su mayoría por varones de sectores medios, afines a las ciencias sociales y educativas o redes asociativas, que se han acercado al movimiento a través de la comprensión de la injusticia sobre las mujeres en nuestra sociedad, por sus reflexiones a partir del conocimiento del feminismo o por haber tomado distancia o sido víctimas del modelo masculino hegemónico,
Quienes participan en este movimiento son favorables a los cambios de las mujeres , se nutren de las ideas del feminismo de la igualdad y de la perspectiva de género, cuestionan la opresión femenina, así como la alienación mutiladora y deshumanizante de la socialización de los varones. Reconocen la responsabilidad masculina en el mantenimiento de la subordinación social de las mujeres y ejercen una autocrítica sobre el propio ejercicio del poder. No son anti-hombres o resentidos con la masculinidad –como a veces suele criticárseles- sino que rechazan el modelo masculino dominante, el sometimiento acrítico al corporativismo viril y la homofobia, no se avergüenzan de la influencia de las mujeres en sus vidas, y proponen el activismo social, la investigación académica y la formación de grupos de reflexión de varones para desconstruir el ideal de masculinidad tradicional y construir masculinidades alternativas, romper la complicidad masculina antisexista y practicar la igualdad con las mujeres. Muchos varones de este movimiento plantean que bastante de los pretendidos "cambios" masculinos, son cambios "estéticos", restringidos a clases medias, sin cambios de identidad efectivos.
Quienes lo integran son más o menos críticos con los movimientos que describimos previamente, a quienes denuncian como esencialistas, y promotores de versiones "modernizadas" de la masculinidad sin cuestionar el poder en que la masculinidad hegemónica actual se asienta. No acuerdan con los varones que dicen sentirse tan víctimas como las mujeres del patriarcado, así como con aquellos que quieren disminuir los costes de la masculinidad, sin perder las ventajas que los sustentan. A su vez han sido criticados por otros varones de promover la cultura del varón "blando", emprender cruzadas –junto al feminismo- contra la masculinidad, promover el culto a la emocionalización, e impulsar el fracaso masculino ya que promueven valores contrarios a la "lucha por la vida" (cooperación, igualdad, no violencia, solidaridad, etc)que según estos críticos es indispensable para triunfar como varón en esta sociedad. También son observados con desconfianza por algunas feministas que dudan de su sinceridad y creen que los impulsa e deseo de seguir teniendo cuotas de poder dentro de un marco más igualitario.
Desde sus comienzos, una parte importante de la actividad de este movimiento se ha centrado en la generación de estrategias reflexivo/educativo/asistenciales para el cambio de la masculinidad violenta tradicional y contra la violencia hacia las mujeres, así como en el apoyo a las políticas antirracistas y pro-derechos de las personas homosexuales.

Este movimiento no cuenta con numerosos miembros, siendo muchos menos que los que integran los otros movimientos descriptos anteriormente. Sin embargo, las voces y las recomendaciones de los varones que lo componen son especialmente escuchadas y muy tenidas en cuenta en los organismos internacionales (ONU, UNICEF), que en su lucha contra las desigualdades perciben cada vez más la importancia de incluir e implicar a los varones de todas las edades en las políticas de igualdad.

En el profeminismo se encuentran numerosas asociaciones y grupos -algunos conocidos por sus siglas, y casi todos con páginas en Internet- que tienen una retórica de resistencia al patriarcado y a la masculinidad tradicional. Estas organizaciones intentan comprometer a los varones con la construcción y jerarquización de otras masculinidades alternativas igualitarias, pacíficas y empáticas. Entre ellas podemos mencionar a: NOMAS en EEUU, Achilles Heel en UK, IASOM en Noruega, XY en Australia, Men for Change en Canadá, Les Traboules en Francia, Pfefferprinz en Alemania, Les hommes barrès en Suiza, Uomini contra la Violenza en Italia, y en latinoamérica Cantera en Nicaragua y CORIAC en México. También se han desarrollado con las ideas de este movimiento, algunas redes de trabajo y acción por Internet, tales como la Red europea de hombres profeministas, o la Red Chilena de Masculinidad. Un lugar especial ocupa, por su difusión mundial, la White Ribbon Campaign, campaña contra la violencia hacia las mujeres iniciada en Canadá hace diez años y que comienza a desarrollarse en Europa en el año 2000.
La mayoría de estas agrupaciones se encuentran en los países anglófonos, escandinavos y francófonos y algunos llevan 20 años de actividad. Están aumentando lentamente en los centroeuropeos y en la constitución de éstos - así como en los franceses- juegan un amplio papel varones de movimientos antipatriarcales y ecológicos.
En España, casi todos los grupos de varones existentes en la actualidad (alrededor de quince, integrados por un total de unos cientocincuenta varones ) pertenecen a este movimiento y se concentran en Valencia, Andalucía y el País vasco. Los primeros comenzaron a funcionar hace algo más de diez años, y otros se han constituido recientemente casi exclusivamente para participar puntualmente en la lucha contra la violencia. Durante varios años existió también un grupo interprovincial que agrupó a algunos varones que actualmente son quienes están llevando a cabo mucho de lo que se está haciendo en España con la temática de la masculinidad.
En el último año, existe un acrecentado interés en la formación de nuevos grupos por parte de algunos varones, especialmente luego de dos congresos sobre "hombres e igualdad" realizados en San Sebastián y Jerez, lo cual ha derivado en la creación en este año de grupos en diversas ciudades tales como Madrid, Pamplona, Málaga, Sevilla y Jerez. Alguno de ellos tiene su propia página en internet y varios de ellos se han hecho más conocidos a través de la difusión de "manifiestos" contra la violencia hacia las mujeres. El objetivo de su formación es en algunos casos el activismo social y en otros la reflexión sobre la condición masculina, y están siendo aglutinadores de muchos varones igualitarios que no tenían red de pertenencia en quien apoyarse para sus cambios.
Creados por varones estudiosos de la sexualidad, sociólogos, psicoterapeutas o promotores de políticas de igualdad, no tienen hasta hoy demasiada presencia en ambientes académicos y actualmente existe entre alguno de ellos un debate en cuanto a su funcionamiento estatal: como movimiento –que algunos no conformes con el nombre profeminista intentan llamar masculinista-, como organización federada formal o como red de agrupaciones locales.
En Latinoamérica -especialmente en Centroamérica-, existen desde hace unos diez años algunos grupos que se centran sobre todo en la lucha contra la violencia machista y los problemas de la sexualidad y la salud reproductiva y que están desarrollando importantes acciones y campañas, tal como la campaña contra la violencia en Nicaragua.
En el ámbito educativo, quienes participan en este movimiento se han dedicado sobre todo al desarrollo de programas de educación para "explorar las masculinidades" y transformar los estereotipos masculinos (Salisbury, Jackson, 1996). En España, en este ámbito se comienzan a realizar actividades, sobre todo relacionadas con la lucha contra la violencia de género y con la "educación afectivo sexual para varones" (Barragán y otros,2001).

En el ámbito académico, este movimiento es el único que tiene una destacada inserción, y lo hace a través de los estudios críticos sobre los varones y las masculinidades -los "men's studies", studies of men and masculinities o critical studies of men and masculinities-, que incorporan la categoría de género en su marco referencial, y se desarrollan sobre todo en las facultades de sociología, antropología, historia y filología de diferentes universidades americanas, europeas y australianas. Nutren dichos estudios numerosas investigaciones sobre la historia, las diferencias culturales y los cambios sociales de las masculinidades, así como sobre las temáticas del poder, la sexualidad, las nuevas paternidades, la construcción de la subjetividad, la violencia, la pornografía, la salud, y las políticas de cambio para los varones. (Hearns, 1989; Weltzer-Lang, 1991; Kimmel, 1992; Kaufman, 1992; Seidler, 1992; Connell, 1995; Bourdieu, 1998, Bonino, 1998).
En Europa, desde la Red Europea de varones profeministas, se realiza una crítica radical a la dominación masculina y la masculinidad obligatoria apoyandose en los paradigmas de la antinormativización y de las identidades múltiples e inclusivas. Se ha creado también recientemente CROME ( critical research on men in Europe) un grupo en el que varones y mujeres de diez paises se han asociado para investigar sobre el problema social y la problematización de los varones europeos. (estudiar a los hombres como problema y el problema de los hombres es su objetivo).
En España, recién en los últimos tres años comienza a impulsarse con más intensidad estos estudios, especialmente desde los departamentos de filología y de los institutos feministas y postgrados de género de universidades catalanas y andaluzas. Este impulso es tal que se han duplicado año a año las jornadas sobre masculinidad en los ambientes académicos. Anteriormente, J.V. Marqués ha sido un pionero en esta línea de trabajo
La variada producción escrita de este movimiento se encuentra realizada casi toda en lengua inglesa. En España, así como en latinoamérica, no existe casi ninguna publicación ni producida ni traducida al castellano sobre la masculinidad desde un enfoque profeminista, aunque esta tendencia tiende a revertirse- al menos en España- a partir del año 2000. (Marqués, 1991; Gil Calvo, 1997; Bonino, 1998; Segarra y Carabi, 2000; S.Palencia e Hidalgo,2001)

-EL MOVIMIENTO DE LAS TERAPIAS DE LA MASCULINIDAD
Conformando lo que Welzer-Lang llama "la nebulosa antisexista", se ha desarrollado a partir de fines de los años 80 por varones preocupados por la llamada "crisis" de la masculinidad, y se fue estructurando alrededor de multitud de teorías y prácticas psicológicas y terapéuticas utilizadas para apoyar a los integrantes del colectivo masculino en la "reconstrucción" o "redefinición" de su identidad "dañada" o "cuestionada" por los cambios sociales y femeninos. Este movimiento ha sido el sostén para muchos varones confrontados a la inadecuación entre la masculinidad tradicional y las nuevas exigencias femeninas, y ha permitido a muchos reapropiarse del cuerpo y las emociones.
Este movimiento expresa en la vertiente psicoterapéutica especialmente a los mitopoéticos y profeministas. Teniendo en cuenta estas dos principales bases hay en este movimiento dos corrientes con dos proyectos terapéuticos distintos para el cambio masculino.
La primera, la más conocida y con mayores seguidores, y que puede pensarse como apuntando a una "recuperación" de lo masculino, está especialmente influenciada por las ideas de Bly, Jung y Perls sobre los arquetipos, el psiquismo masculino, las razones del sufrimiento de los varones y los caminos del cambio. Su trabajo se centra en abordar y disminuir los "perjuicios" del rol masculino, "cicatrizar las heridas de la masculinidad" y reasegurar la alicaída autoestima masculina. No tiene demasiado en cuenta a las mujeres (excepto como Diosa o Madre), pero valora lo "femenino", aspecto que los varones deberían incorporar para ser más plenos. Esta corriente y el movimiento mitopoético del que proviene es la que ha producido la mayor cantidad de publicaciones de terapias de autoayuda para varones, y de "comprensión del comportamiento masculino" para mujeres. Estos géneros han tenido a principios de los noventa un gran boom editorial en los países anglosajones, (Bly, 1990; Fisher, 1990; Kipnis, 1991; Moore y Gilette, 1991; Shapiro, 1992; Kreimer, 1994).
Casi todos los libros que han circulado en lengua castellana por España hasta el año 2000 -ya sea autores iberoamericanos o traducidos del inglés- pertenecen únicamente a esta corriente y al movimiento mitopoético, y han sido difundidos por importantes editoras comerciales. Por ello, muchas personas que son sólo hispanohablantes han llegado a creer que lo que en ellos está escrito es lo único que piensan, dicen y hacen los varones que están en los movimientos de varones en relación a la cuestión masculina y a su posicionamiento ante el cambio femenino.
La segunda corriente -menos conocida-, tiene como objetivo el desmontaje, redefinición y reestructuración de la masculinidad tradicional. Derivada del profeminismo, está impregnada de la perspectiva de género y de las ideas psicoanaliticas de la importancia de la fase preedípica de identificacion con la madre en la constitución de la masculinidad. Su trabajo se centra en las dificultades de los varones para renunciar a los "beneficios" abusivos del rol masculino, en transformar la violencia (contra las mujeres y contra sí mismos), en eliminar la homofobia y en reconsiderar el sentimiento de baja autoestima masculina (producido frecuentemente por la impotencia de no poder ser "un hombre de verdad"). Tienen en cuenta a las mujeres y los malestares que les provoca el poder y la dominación masculina, y plantean como primordial para entender la impotencia vital masculina, comprender la relación entre tener poder (genérico) y no tener poder individual(el que se cree que se debería tener). Quienes trabajan en ella, así como sus publicaciones, son minoritarios en este movimiento (Scher, 1987; Bograd, 1992, Kupers, 1993).Sin embargo, su concepción nutre muchos programas terapéuticos para varones maltratadores en varios paises , incluso en España.
Si bien estas dos corrientes son casi antitéticas, varias personas y grupos, intentan articulaciones entre ellas. Entre ellos: las Asociaciones por el desarrollo de la paternidad -Fatherhood's groups- o algunos terapeutas anglosajones (Goldberg, 1977; Keen, 1991; Rowan, 1997).
La terapia guestaltica, y otras terapias que priorizan la asunción de "la parte femenina de los hombres" y el abordaje del "niño interior"- que para los profeministas en realidad representa al príncipe futuro heredero del poder- pueden ser incluidas también en este movimiento. Representan un camino androginista del cambio masculino

-EL MOVIMIENTO MEDIÁTICO DE "LA RETORICA DE LOS NUEVOS VARONES"
Hace ya bastantes años ha surgido en los países desarrollados una serie de discursos sociales (académicos y populares) que muchos varones rápidamente están haciendo propios. Estos discursos interpretan los lentos y pequeños cambios masculinos como prueba del “Gran Cambio” , dando por garantizado que el varón igualitario y también la “familia simétrica” serán muy pronto una realidad mayoritaria. Formando parte de una "retórica optimista" (McMahon, 1999), una importante función de estos discursos ha sido la construcción y difusión de una tipología de “nuevos” varones que han derivado en la construcción de modelos/mitos que indican/prescriben el camino masculino hacia el cambio. El Nuevo Varón Sensible es uno de ellos: presentado como progresista, legitima el lado “femenino” de los varones (entendido como emocional y receptivo). Otro modelo es el del Nuevo Padre, que encarna lo más optimista que se enuncia en los discursos modernos sobre el cambio masculino. Este modelo presenta a un varón que puede ligarse emocionalmente a sus hij@s y dedicarse a ell@s. Un tercer modelo es el del Varón Familiar, que revalora el hogar, desencantado de la vida laboral productora de tensiones deshumanizantes.
Más allá que en determinados varones o grupos selectivos de varones estos modelos reflejen aproximadamente sus prácticas, la retórica optimista ha surgido no tanto por la proliferación de estos “nuevos” varones, sino por una serie de operaciones mediáticas sobre el imaginario social, basadas más en la autoglorificación masculina, los deseos femeninos, las estrategias de “modernización” del patriarcado, o las necesidades del mercado, que por el deseo de los varones por la igualdad o los datos de la realidad.

Varones pertenecientes al movimiento profeminista (McMahon 2000; Bonino,2000) han intentado develar lo oculto en los modelos de nuevo varón que el movimiento mediático construye, ya que propone ideales que no dejan de conservar sus prerrogativas que quedan encubiertas por sus cambios, y que aunque parecen ser modelos de varones igualitarios, en realidad son ejemplo de "barnices de igualdad" (Emakunde, 2001), que invisibilizan la perpetuación de desigualdades.
Así en el modelo del varón sensible se puede descubrir que en su aceptación de lo “femenino” no está implicado realmente que esté más cerca de la igualdad con las mujeres. Es cierto que este modelo permite al varón ir en una dirección que puede ser catalogada por algunos como "femenina", pero que poco tiene que ver con la igualdad, y sí con una nueva jerarquización entre masculinidades. En realidad, el varón sensible se aleja del viejo varón "duro" actualmente devaluado y asciende de status convirtiéndose en el nuevo varón postmoderno – y consumidor-, afecto a la moda, la cosmética, la decoración (actividades llamadas "femeninas") y a la diversidad. Nos encontramos en este caso con un modelo especialmente narcisista, centrado sobre todo en la apariencia, y no en la preocupación igualitaria.
En cuanto al modelo de nuevo padre, implica una rejerarquización del rol paterno en la que se plantea un deslizamiento discursivo por el cual se da por sentado que si se ama a l@s hij@s, hay dedicación a ell@s y corresponsabilización en su crianza; que el afecto alcanza como prueba de habilidad en el cuidado, y que de ésta se deriva dedicación. En realidad, en muchos casos los nuevos padres se ocupan de aspectos específicos de la crianza: mucho más el estar “con” que el hacer “por” l@s hij@s, participando especialmente en las actividades placenteras o muy específicas, algunas de las cuales se sobredimensionan y se ejecutan como rituales en los que se concentra “lo emocional” (especialmente asistir al parto, cambiar pañales, dar el baño vespertino, dar el biberón, jugar y acompañar a dormir) (Hood, 1993). En cambio, la rutina de la crianza sigue estando en manos femeninas, sobrecargando a las mujeres y perpetuando la desigualdad tradicional en la que la mujer sigue encargada de lo doméstico. Además, no es infrecuente que esta rejerarquización paterna vaya de la mano de la recuperación del antiguo poder de sentirse “experto” educativo y sentirse con el derecho de detectar y criticar severamente las “equivocaciones” maternas.
En último lugar, el modelo del varón familiar representa habitualmente una versión moderna del “reposo del guerrero”, que no espera mucho de su pareja, se entrega más a sus ocios caseros que a aumentar su corresponsabilidad en el trabajo doméstico, y por tanto perpetúa lo desigualitario doméstico.

Finalmente, existe otro grupo de varones que si bien no constituyen movimiento, se definen por su ámbito de actuación: son los que ocupan puestos jerárquicos en las instituciones sociales.
Muchos de ellos están reaccionando públicamente de modo favorable ante los cambios de las mujeres, pero no lo hacen definiéndose como varones sino como ciudadanos. Son miembros de las administraciones públicas, de partidos progresistas y de los poderes del Estado, de ONG´s, etc, que al votar leyes y presupuestos, ser portavoces en las instituciones públicas o impulsar programas de acción, tienen un importante papel en los cambios legislativos y sociales que favorecen la igualdad. En ellos, su trabajo en favor de la igualdad resulta no raras veces de una compleja síntesis entre su sensibilidad a las problemáticas de las mujeres y su accionar "politicamente correcto" frente a sus presiones, y algunas veces la dicotomía entre sus acciones públicas y privadas es llamativa. Estos varones públicos, así como los pocos-en Europa- que se oponen públicamente a las políticas de igualdad han sido muy poco estudiados


1 El nombre (“men's movement” en idioma inglés) es de uso problemático, porque en Europa e Hispanoamérica se usa con cierta frecuencia para designar sólo a los movimientos mitopoético y profeminista o incluso se habla de "el" movimiento de los varones.
Por otra parte, algunos autores, entre ellos el pionero en estudios sobre masculinidad el sociólogo australiano Bob Connell (Connell,2000) alertan también, desde una perspectiva igualitarista, lo problemático del uso del término – que ha sido utilizado tomando como modelo al feminismo-, ya que las agrupaciones de varones que lo usan muchas veces terminan priorizando los intereses que los separan de las mujeres y acercan al patriarcado antes que los que los unen en función de la justicia de género. Y luchar por ella significa muchas veces estar en oposición a determinados temas que son la sustancia de algunos movimientos de varones: esencialismo, complementariedad de géneros, "lo" masculino interno, victimismo,etc. Estos autores se inclinan más en pensar a los varones en grupo unidos por una variedad de temas relacionados con el cambio , más que centrados en la masculinidad (por ejemplo La Campaña del lazo blanco, o los estudios académicos sobre hombres o las campañas a favor de la responsabilidad paternal). Y con un funcionamiento en red o en alianzas con otros grupos (antixenófobos, feministas, homosexuales), más que como movimiento u organización jerarquizada .
Dado la difusión del término, y aun acordando con Connell, en este artículo lo usaré de modo global reconociendo la pluralidad de los movimientos existentes. De todos ellos existe muy abundante información en numerosísimas páginas de internet

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