amnistia NFANTIL
|
Miembro de la Plataforma por la Igualdad y la Custodia Compartida C/ Carrera de San Jerónimo, 18, segunda planta (Madrid) |
| ESPECIAL SAP EN MANRESA CASO CARRASCOSA ESPECIAL SAP EN TENERIFE | ESPECIAL PSICOSOCIALES | |
| volver | ||
|
Alienación parental, patriarcado y mala fe Por Vicente Serrano* Al hilo de la repercusión mediática del llamado caso Manresa, se han escuchado opiniones contrarias a la existencia del llamado síndrome de alienación parental. Los argumentos que se han venido usando se basan sobre todo en tres categorías. La primera de ellas es directamente la calumnia contra Richard Gardner, el psiquiatra que lo puso en circulación en los años 80. Es un método que cualquier aficionado a la historia puede reconocer como sucio e ineficaz (propio de los fascismos y del estalinismo) y no merece más comentarios. El segundo argumento es que ni la OMS, ni la APA americana ni otras instituciones lo han reconocido como síndrome. Pero con ese mismo criterio deberíamos rechazar la existencia del síndrome de Estocolmo, del síndrome premenstrual y el de la mujer maltratada y otros muchos... El resultado de ello, especialmente en relación con este último, sería demoledor, sobre todo cuantificado en euros. Por último el tercero de los argumentos es que se trata de un invento ideológico al servicio del patriarcado y, en definitiva, una categoría que abunda en la idea de la maldad de la mujer. El artículo de Andrés Montero Gómez,. publicado en el Diario Vasco, con el título Alienación patriarcal pretende fundamentar su ataque en los dos últimos argumentos. Respecto de la consideración o no del síndrome por determinadas instituciones y clasificaciones ya hemos dado una respuesta que nos parece sobrada y suficiente. Pero es que el señor Montero Gómez insiste reiteradamente en que en el caso que nos ocupa los peritos han detectado fobia al padre, y que la fobia, a diferencia de la angustia, tiene un objeto identificado, que en este caso sería el padre. Conocimientos elementales de psicología le deberían evidenciar a este señor, que precisamente la fobia es un temor irracional y excesivo, y por eso es una patología y que la totalidad de las fobias son aprendidas. La cuestión no es que el objeto sea el padre, sino que sea un miedo irracional, es decir, no justificado y que sea aprendido, es decir, no real. Esto último es especialmente importante, porque de hecho el padre lleva 4 años sin ver a su hija, con lo cual, aislada ésta del padre y encerrada en el entorno de la madre, la fuente de la fobia parece no ofrecer duda. Por lo demás y así las cosas, hay que reconocer que el problema no es de nombres, sino de la realidad que oculta. El propio autor del artículo reconoce que se trata de un problema relacional y que es una forma de instrumentalización de los hijos en los procesos de divorcio. Pero reconocido esto, da un salto inesperado y nos dice que el sap es un instrumento ideológico del patriarcado basado en la idea de que la mujer es mala. Y esto es lo más llamativo de su texto. Porque demuestra hasta qué punto la ceguera ideológica impide ver el dolor y hacerlo frente y en su caso lleva a generarlo. Sólo el prejuicio ideológico y el dogma basado en la idea distorsionada del patriarcado es la que le lleva a afirmar que las causantes de la alienación parental son las madres y nunca los padres. Nadie ha dicho nunca tal cosa, ni lo confirma la experiencia. Que se lo pregunten si no a a Aurora, a Victoria, a Estrella, a Paloma o a Mar, por citar sólo alguno de los nombres de madres alienadas que conocemos de primera mano. El concepto de patriarcado procede de Bachofen, uno de los padres de la antropología, y es utilizado después por Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado para referirse a un modo de organizar la familia. Curiosamente al mismo modelo que defienden, lo sepan o no, los que se oponen a la custodia compartida. Posteriormente lo generalizó Simone de Beauvoir en los años 60 en El segundo Sexo, obra a partir de la cual los diversos feminismos lo integran definitivamente en su discurso. En el caso de Simone de Beauvoir el concepto de patriarcado se integra en una visión del mundo donde la condición de mujer, como la del varón, alcanza su plenitud allí donde es dueña de su libertad. Para Simone de Beauvoir hay dos cosas que se oponen a la libertad, el que los otros no sometan y manipulen y conviertan en objeto nuestra libertad, o el que lo hagamos nosotros mismos. Lo primero, como bien se ve, tiene mucho que ver con lo que llamamos alienación parental. Lo segundo es lo que Sartre y Simone de Beauvoir llamaban mala fe. Se trata de algo parecido al autoengaño, la renuncia a la propia libertad para entregarse a una moral rígida o a una ideología cerrada. El propio Sartre criticó desde ahí el estalinismo como forma perversa de una ideología que prometía la libertad, y en general criticó cualquier forma de dogmatismo que impida ver la realidad. Parece que en este caso determinadas formas de entender el feminismo y el género se han convertido en formas de mala fe que impiden ver el dolor y la manipulación a la infancia. Al absolutivizar el género nos negamos a ver del dolor de tantas mujeres, madres, hijas y abuelas. * Vicente Serrano, es Presidente de la Plataforma por la Igualdad y la Custodia Compartida
|
|
|
| ©2006 Amnistia Infantil Subir | Acerca de aI Prestaciones Publicaciones Colabora Contacta |